“Cabalgando la Vida”, medicina y caballos se unen para ayudar a los niños y  niñas supervivientes del cáncer

“Cabalgando la Vida”, medicina y caballos se unen para ayudar a los niños y niñas supervivientes del cáncer

“Poder participar en este estudio ha sido para nosotros un gran regalo”, con estas declaraciones, Gemma Castellón, madre de Ona, una de las niñas que participa en el estudio de hipoterapia impulsado por la Fundación Real Club de Polo Barcelona mostraba su felicidad en la presentación del proyecto “Cabalgando la Vida” que ha organizado hoy el Hospital Universitario de la Vall d’Hebron en las instalaciones de la Fundación Federica Cerdá. “A Ona siempre le ha gustado montar y cuando superó su enfermedad pensamos que la terapia asistida por caballos podría ayudarle a recuperar su anterior vida. Cuando nos llamaron de Vall d’Hebron para participar en el estudio, no nos lo podíamos creer. Ona a veces se levanta cansada, dolorida, sin ganas de nada… Pero la fuerza y la ilusión para venir aquí, no le faltan. El efecto de la terapia ha sido milagroso y siempre le estaremos agradecidos a la Fundación Real Club de Polo de Barcelona por esta gran oportunidad.”

Los niños y niñas supervivientes de cáncer pueden tener secuelas a medio y largo plazo derivadas de la propia enfermedad y de la terapia oncológica a la cual tienen que enfrentarse. Por este motivo, es importante hacerles seguimiento, no solo para prever la recaída o la aparición de otro tumor, sino también para analizar estas secuelas. Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de estos niños y niñas, esta investigación analiza los beneficios de la rehabilitación asistida con caballos. El estudio, impulsado y financiado por la Fundación Real Club de Polo de Barcelona, lo realizan el Hospital Universitario Vall d’Hebron y las Escuelas Universitarias Gimbernat en colaboración con la Fundación Federica Cerdá y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

La hipoterapia o terapia con caballos es una disciplina que utiliza la relación de la persona con el caballo para mejorar tanto parámetros físicos (como la función motora, la posición, el equilibrio, la marcha…) como parámetros psicológicos. Esta terapia ya ha evidenciado beneficios en estudios previos en personas con parálisis cerebral, trastornos del espectro autista o en adultos después de la terapia oncológica. Ahora “Cabalgando la Vida”, analizará si la rehabilitación asistida con caballos disminuye el impacto a medio y largo plazo de la terapia oncológica en niños y niñas y adolescentes que hayan sufrido un cáncer con afectación del sistema nervioso central.

El ensayo clínico que se realiza en Vall d’Hebron incluye hasta ahora a 17 participantes de entre 4 y 18 años, entre 6 meses y un año después de recibir el alta de la terapia oncológica. De estos, la mitad siguen la terapia asistida con caballos, además de las pautas

de tratamiento y seguimiento indicadas para su enfermedad, mientras que la otra mitad solo continúa con el tratamiento y seguimiento habituales.

La rehabilitación consiste en 24 sesiones individuales, una por semana. Con la ayuda de un rehabilitador especializado en hipoterapia, los niños y niñas hacen varias actividades con el caballo para estimular la memoria, la habilidad y la motricidad, así como mejorar su estado de ánimo. En las sesiones van a buscar el caballo al establo, le hacen la higiene básica, lo cepillan, le ponen la silla, le dan de comer, lo montan y hacen juegos y actividades de rehabilitación encima del animal. “Durante el estudio, analizamos variables físicas como el equilibrio y la coordinación, y otras psíquicas como el estado general de salud, la ansiedad, depresión, estado de ánimo, sociabilidad, etc., para observar si su calidad de vida mejora”, destacó la Dra. Anna Llort, adjunta del Servicio de Oncología Pediátrica del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigadora del grupo de Investigación Traslacional en Cáncer en la Infancia y la Adolescencia del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR). “Hasta ahora estamos comprobando que tanto la experiencia de montar a caballo y la interacción con él, como el propio movimiento encima del animal, hacen mejorar estos aspectos. Al mismo tiempo, confiamos en que la terapia aporte beneficios a nivel emocional, mejorando la autoestima y favoreciendo el estado anímico del paciente”, aseguró Anna Saló, psicóloga del Servicio de Oncología Pediátrica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y del grupo de Investigación Traslacional en Cáncer en la Infancia y la Adolescencia del VHIR.

“Durante la monta, el caballo transfiere al jinete su movimiento tridimensional, que le permite un trabajo articular y muscular desde la pelvis a través de los isquiones hasta la primera vértebra cervical, respetando la fisiología del movimiento del tronco humano. Esto hace que funciones propioceptivas y exteroceptivas sean solicitadas y ejecutadas al mismo tiempo. Estos niños y niñas toman conciencia de su situación y se adaptan hasta llegar al movimiento normal gracias a la cadencia del paso coordinado del caballo”, explicó Teresa Xipell, fisioterapeuta y directora de hipoterapia en la Fundación Federica Cerdá. “Además, el caballo y el entorno en la naturaleza hacen que estas actividades les sean de una gran motivación”, añadió.

“Cabalgando la Vida”, tiene como finalidad relevante la divulgación de los beneficios de la simbiosis entre el caballo y el ser humano a lo largo de la historia. “En una reunión con la Fundación Federica Cerdá, decidimos emprender este proyecto que entronca con una larga relación de la medicina y el caballo. Comenzó con Hipócrates cuyo nombre, no en vano, significa “Dominador de caballos” y continuó con una larga tradición de ilustres practicantes de la ciencia médica que ponderaron los beneficios de la monta a caballo para el cuerpo humano. Hoy, las cualidades de esta disciplina son ya evidentes en todo el mundo”, explicó Emilio Zegrí, presidente de la Fundación Real Club de Polo de Barcelona, quien reconoce que “no se nos ocurre un proyecto más bello para que se conozca lo que nos pueden dar nuestros amigos, los caballos”.

El ensayo clínico comenzó a finales de 2019 y se tuvo que parar al inicio de la pandemia. “Las familias tenían muchas ganas de retomar la terapia porque han podido observar un beneficio en la evolución tanto en el estado físico de sus hijos como en su autoconfianza”, añadió la Dra. Llort, agradeciendo el esfuerzo por parte de las familias, ya que las sesiones requieren una elevada disponibilidad y flexibilidad para poder asistir a la hípica donde se hace la rehabilitación. Ahora, las sesiones se han retomado y el objetivo es aumentar la muestra para que más niños y niñas puedan beneficiarse y pueda analizarse el impacto de la terapia con caballos.